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  • Como estudiante y profesora de Arte Dram tico

    2019-05-07

    Como estudiante y profesora de Arte Dramático, dentro de la Facultad de Filosofía y Letras, recuerda Wagner su encuentro con Seki Sano quien, entre otras cosas, la inicia en la traducción de obras dramáticas. Están también los premios y logros de la dramaturga como el primer lugar obtenido en el Concurso de obras teatrales convocado por , la obtención del , máximo galardón otorgado por la , por su tesis de Maestría en Letras, dentro de la especialidad de Arte Dramático. También está la beca que en 1955 le otorgó la Fundación Rockefeller, la cual le daría la oportunidad de estudiar con uno de los grandes dramaturgos, críticos y teóricos teatrales modernos, Erick Bentley, erk inhibitor partir de cuyas enseñanzas Luisa Josefina “elabora un sistema dramático de una lógica rigurosa y gran efectividad” (30). Miguel Sabido, conocido dramaturgo y director teatral, en un breve texto titulado “Un testimonio personal” hace un homenaje a quien fuera su maestra y guía durante sus años estudiantiles y a quien escribiera entre otras, , obra que junto a son a su juicio “las cuatro obras maestras paradigmáticas del teatro mexicano del siglo ” (35). Alude a otras obras de Luisa Josefina dirigidas a la formación de jóvenes actores como y su versión para adolescentes del . Explica que si hubiera habido la posibilidad de grabar las excepcionales clases y talleres de la maestra Luisa en medios audiovisuales constituirían hoy en día “el acervo más rico y profundo del análisis del teatro en lengua castellana” (36). Recuerda su paso por el Seminario de Hernández, así como las obras —sobre todo pastorelas— que escribió y dirigió bajo su método y su estímulo. Aún más, a propuesta de Luisa Josefina, Miguel Sabido se atrevió a construir una importante teoría, la Teoría del Tono, que le ha dado muchos rendimientos en lo académico y en lo creativo. El texto de Fernando Martínez Monroy, alumno también de Luisa Josefina Hernández y profesor de Literatura Dramática en la Facultad de Filosofía y Letras, titulado “La técnica realista en dos obras de Luisa Josefina Hernández: y , es un análisis profundo del proceso creativo, el tono, el estilo y los géneros del realismo que la dramaturga emplea en dichas obras. Siguiendo el método de Luisa Josefina, el autor hace una breve descripción sobre qué se entiende por cada uno de tales aspectos, así como observaciones teóricas fundamentales de dicho método. Es el caso del efecto realista en las obras. Así, parafraseando a Luisa Josefina señala que “la acción realista será mostrada a partir de material , es decir, sujeta a un mecanismo de causa-efecto ‘que ha de darnos inevitablemente la equivalencia con la realidad’” (42). Completa Martínez Monroy señalando cuáles son los géneros realistas: tragedia, comedia y pieza. Su artículo se centrará en este último género dramático, resaltando la trayectoria de su desarrollo desde Turgeniev y luego por Chéjov, sobre todo en cuanto al tratamiento del personaje, a su ductibilidad. Esta idea es aplicada por Martínez al análisis de y, en un segundo momento, a , obras que, señala, constituyen un díptico y cuyo antecedente directo es de la misma Luisa Josefina Hernández. Termina Fernando Martínez Monroy haciendo énfasis en la claridad, perfección y eficacia de la obra de Luisa Josefina Hernández y del campo todavía inexplorado que constituyen sus novelas y dramas. En cuanto a sus aportaciones a la teoría dramática, en el capítulo “Algunas aportaciones de Luisa Josefina Hernández a la teoría dramática” Felipe Reyes Palacios señala que luego de su experiencia de profesor de Historia de la Crítica Dramática, es que puede hablar del sistema de enseñanza de Luisa Josefina Hernández, quien fuera su profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la . Alude a su contribución a la docencia y a la teoría dramática que siempre estuvieron “inextricablemente enlazadas” (60), reiterando una vez más la falta de un libro general que contenga su legado crítico y didáctico, y las aportaciones fundamentales con respecto a teóricos anteriores, de las cuales se atreverá a hablar en su texto. Alude a los inicios de la escritora y dramaturga como sucesora de Usigli y como alumna del célebre Eric Bentley, autor de uno de los libros clásicos sobre el teatro, , teóricos a quienes ella matiza y reelabora haciendo importantes aportaciones. Entre ellas está uno de sus postulados de carácter general como es el de la naturaleza de los géneros dramáticos que Luisa Josefina ayudó a precisar de acuerdo “a una orientación específica que determina su gestación, su alumbramiento y su realización” (60), lo cual ha derivado en la “concepción anecdótica, la temática, la formal y la lógica” (61) que corresponden a los siete géneros dramáticos. Sobre esta base el articulista apunta las innovaciones que en este sentido aportó la dramaturga, por ejemplo respecto al carácter del drama en contraste con la tragedia, el replanteamiento del género de la farsa y sus tipos, incluyendo las obras de Beckett. En este sentido, el investigador habla del último libro de Luisa Josefina Hernández, publicado por la Facultad de Filosofía y Letras de la , , precisamente dedicado al análisis de dos obras torales del irlandés () que la condujo a una recapitulación general acerca de ese género y a hacer propuestas teóricas interesantes como la de la “sustitución” que Reyes considera absolutamente original y totalmente pertinente.